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Historia

Historia
 
Década de 1880. Eran épocas en donde Arequipa afrontaba grandes cambios para su desarrollo, se convertía, por ejemplo, en el eje comercial de la región lanera conformada por Arica, Tacna e Islay. Experimentaba los primeros viajes en tren que conectaban a la ciudad con el muelle mollendino y, esto a su vez, convertía a Arequipa en el principal nodo de intercambio del sur del país (todas las importaciones o exportaciones tenían que pasar rigurosamente por la blanca ciudad); al mismo tiempo se escuchaba hablar sobre los trabajos de construcción del ferrocarril trasandino Arequipa-Puno. Con todo ello, las relaciones mercantiles de todo tipo se fueron expandiendo.
 
Pero también fue una época de tragedia y conmoción. La guerra perdida contra Chile trajo consigo innumerables y nefastas secuelas que conllevaron a una profunda crisis de la económica peruana. Fue recién en 1883, con la firma del tratado de Ancón, que se restableció la paz entre ambos países. Era hora de iniciar con la reconstrucción nacional.
 
Al igual que un veterano escritor, Ricardo Palma, en sus esforzados intentos por reconstruir la saqueada biblioteca nacional en la que lo nombraron director a solo un mes de finalizada la guerra, los empresarios fueron los primeros en movilizarse para reactivar la economía y levantar el país. En ese panorama, se funda la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa.
 
Era un 23 de setiembre de 1887, hace 127 años, un grupo de emprendedores y visionarios deciden reunirse, al descenso del sol, ante la urgencia de poner orden en el comercio y la producción para poder canalizar sus aportes a la reconstrucción nacional y proyectarse hacia una nueva realidad que involucre a la región. Con los objetivos claros y definidos, fue así que los señores Guillermo Ricketts, Carlos Wagner, Emilio Petersen, José V. Rivera, Bernardo Nycander, José Eguren, Guillermo Morrison, José Bedín, Emilio Paulsen y Patricio C. Gibson, a iniciativa del Sr. Carlos Colsman, fundan la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa, constituyéndose en la institución gremial de representación y defensa de los mercantiles de la ciudad. “Su creación obedece, pues, fundamentalmente a la necesidad de una nueva realidad, en la cual los movimientos, los cambios, las energías latentes, se encausen a través de entidades u organismos que canalicen y promuevan paralelamente el desarrollo de las actividades y su desenvolvimiento institucional organizado. A partir de su fundación en 1887, la historia de la CCIA se convierte en parte de la historia de Arequipa y, a través de ella, se inserta consiente e indisolublemente en el amplio y complejo devenir del Perú” expresó el Sr. Stanley Simons, gerente de la CCIA en 1987, a 100 años de creada la institución.
 
La idea de fundar la CCIA inició gracias a la influencia de otras instituciones similares que se crearon en el extranjero y en el Perú. La más remota se ubica en 1613, con la creación del Tribunal del Consulado, que desempeñó funciones gremiales para con los comerciantes de entonces; seguido de la creación de la Junta Central de Comercio de Tacna en marzo de 1884 y la Cámara de Comercio del Callao, fundada en junio de 1887.
 
“La historia es pródiga en ejemplos de que resulta de la demagogia del poder. Y también de que es el pueblo quien la sufre y paga, a veces por generaciones” -Fragmento de la Editorial publicada en el boletín CAMARA QP del 15 de agosto de 1987.
 
El rol cumplido por la CCIA, a través de los años, ha estado guiado y siempre encausado por una profunda vocación democrática y de servicio colectivo. Desde su creación se ha identificado con los problemas que aquejan, no solo al sector comercial, sino a los diversos problemas sociales en general, impulsando propuestas y tajantes acciones para ayudar a concretar, por ejemplo, proyectos de desarrollo que han cambiado o van a cambiar profundamente la situación y perspectiva de Arequipa; sin contar con los prudentes e innumerables pronunciamientos, estudios, planteamientos y observaciones sobre situaciones que podrían bien desestabilizar el buen caminar del desarrollo y bienestar de la sociedad.
 
La historia y consolidación de la CCIA, a lo largo de su historia, no hubiese sido posible sin el valioso compromiso y trabajo de empresarios que transitaron por ella y dieron la cara por la institución en todo momento. Bien menciona el Sr. Simons en el libro “Un Siglo de Esfuerzo: Historia de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa”: El hecho de que la fructífera labor realizada por la Cámara a través de los años, solo ha sido posible por el trabajo serio, esforzado, inteligente y honesto, y muchas veces gratuito o sin compensación económica, de muchos empresarios de todos los sectores, profesionales, asesores, funcionarios, empleados y obreros que, desde diversos cargos y responsabilidades, cumplieron con su desarrollo. Esta circunstancia confirma una vez más el viejo aserto de que las instituciones son y representan lo que los hombres que las crean y constituyen.
 
Hoy la CCIA se levanta más que nunca, con nuevas proyecciones que enaltecerán, seguramente, a quienes trabajaron por ella, y seguirá forjando el presente para quienes, en un futuro, la representen.
 
La reunión del 23 de setiembre de 1887 culminó a las 11 pm, duró 4 horas, pero perduró más de un siglo, y lo seguirá haciendo siempre con la misma visión de los 11 emprendedores que la fundaron.