Paquetes Reactivadores: ¿Por qué su impacto ha sido tan limitado?

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Desde el segundo trimestre de este año, el MEF ha empleado una amplia gama de herramientas de política fiscal mediante los denominados paquetes de reactivación para intentar contrarrestar la desaceleración. En total, esos ‘paquetes’ (cuatro hasta la fecha) contienen cerca de 80 medidas orientadas a estimular el gasto corriente y la inversión pública, destrabar la inversión privada, y reducir costos laborales y tributarios.

El impacto no ha sido el esperado. El gobierno esperaba que el estímulo de la política fiscal de corto plazo incrementara en 1.2 puntos porcentuales el crecimiento del PBI, sin embargo, de acuerdo con José Carlos Saavedra, jefe de análisis macroeconómico de Apoyo Consultoría, el resultado sería tan solo cercano a 0.2 puntos porcentuales. Para ello, el gasto realizado del gobierno es aproximadamente 0.8% del PBI.

Actualmente, el monto agregado de las medidas planteadas en el 2014 supera los 18 millones de nuevos soles. El MEF espera que una gran parte de las medidas, especialmente las del último paquete, contribuyan al crecimiento del próximo año. Saavedra sostiene que en un escenario optimista donde se aprueben todas las medidas, habría un impacto significativo en el PBI de 2015. El economista considera que esto podría traducirse en un punto adicional del crecimiento del PBI en el próximo año.

UN REPASO A LA “PAQUETOLOGÍA”

Haciendo un recuento de las medidas del gobierno tenemos lo siguiente: Tanto el primer paquete como el tercero estuvieron orientados a mover expectativas de mediano plazo y contribuir a la facilitación de negocios y al destrabe de inversiones. Aunque las medidas son positivas, la consecución mes a mes de números poco alentadores de la actividad económica y el letargo de aprobación de esas medidas por su paso por el Congreso, no tuvieron mayor impacto en recomponer expectativas.

El segundo paquete, más intensivo en gasto corriente e inversión pública, fue frenado por problemas coyunturales y estructurales que debilitaron el efecto sobre la demanda agregada. Las medidas de gasto corriente tuvieron efectos acotados en el corto plazo, toda vez que fueron de carácter transitorio. En efecto, de los S/. 4,220 millones de soles, solo 10% tendrá un efecto en un horizonte de tiempo más prolongado. En tanto, por el lado de la inversión pública, el MEF destinó más de S/. 2,000 millones de soles, sin embargo solo se gastaron entre S/. 500 y 600 millones.

El cuarto paquete, ya con Alonso Segura al frente del MEF, incluye componentes de los tres anteriores pero con mayor potencia, además de propuestas audaces en materia tributaria y laboral. El costo de esta apuesta asciende a 2.2% del PBI. Ya mirando más en el 2015 que en el 2014, el MEF decidió estimular la economía en el corto plazo usando diversos canales que tengan efectos directos y potentes. Asimismo intenta dar señales para recomponer las expectativas del sector privado. Éste ha recibido bien las medidas del cuarto paquete, con especial énfasis en la reducción de los impuestos más que en el gasto de gobierno. No obstante, en la práctica, se ha demostrado que la respuesta del PBI al gasto es superior que a los impuestos. En el caso peruano, el MEF estima que un sol de gasto de gobierno se traduce como S/. 1.20 en la economía, en cambio en el caso de los impuestos, el efecto de reducir S/.1 de los tributos tiene un impacto de S/. 0.2 en la actividad económica.

Dentro del gasto de gobierno, las bondades derivadas de la inversión pública son superiores a las del gasto corriente. Por un lado, la inversión pública además de reactivar la economía, genera empleo y mejora la calidad de vida de las personas, además de tener efectos más duraderos: contribuye a mejorar la competitividad, por ejemplo la construcción de una carretera. Por otro lado, el gasto corriente tiene límites, los incrementos salariales pueden tener un impacto negativo al incrementar los costos, además de generar presiones inflacionarias.

En el escenario peruano actual, el mayor impacto ha venido desde el lado del gasto corriente, a pesar de su temporalidad. La debilidad institucional de los gobiernos subnacionales ha contribuido a mermar el nivel y la velocidad de ejecución de la inversión pública y por ende, el efecto multiplicador sobre la demanda agregada. Las ambiciosas medidas recientes en inversión pública ascienden a S/. 7,000 millones pero, considerando lo ocurrido este año con los gobiernos subnacionales y considerando que el escenario no cambiaría drásticamente, hay escepticismo respecto a que la inversión pública pueda dar los resultados esperados.

Finalmente, el contexto económico actual para las empresas ha cambiado. Mientras que cuando la economía peruana crecía a tasas superiores al 6% acompañado por el boom de los commodities, la idea de los empresarios era aprovechar las oportunidades de la expansión de la economía, subirse a la ola del crecimiento. Hoy se vive un ciclo económico de ajuste de costos, las empresas van a crecer en la medida que ganen en eficiencia. Ante ello, las medidas de reducción de costos laborales y tributarios van en la dirección correcta, sin afectar el empleo ni tener impactos negativos sobre la economía. No obstante, el principal problema de estas medidas es el filtro de aprobación por parte del Congreso. En un futuro no muy lejano, el MEF, si decidiera seguir estimulando la economía, podría continuar con agilizar los procesos burocráticos y la reducción de costos que dificultan el dinamismo empresarial.

Fuente: SEMANAeconómica – Macroeconomía